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Efectos de la plaga de topillos en las bodegas

La plaga de topillos, un pequeño inconveniente o la destrucción total de las bodegas tradicionales?
La proliferación descontrolada de topillos de los últimos años representa a día de hoy una amenaza real, no sólo para los campos de cereal, sino también para la integridad de nuestras bodegas. Esta plaga incipiente ha dejado el terreno en el que se excavaron estas bodegas convertido en un auténtico queso de gruyere. 

¿Por qué los topillos han elegido las bodegas para instalarse?
Por que en este terreno, así como en cunetas y en todo tipo de terrenos sin atender, es donde estos animales se hayan más seguros y encuentran las mayores ventajas.


¿Cuáles son esas ventajas?
- Proximidad con los campos de cereal de los cuales se alimentan.
- Terreno blando, esponjoso y con vegetación permanente, donde poder escavar y ocultar sus madrigueras.
- Alejarse de sobresaltos. Precisamente aquí, en terrenos como el de las bodegas, es donde los roedores consiguen ponerse a salvo de los efectos de la maquinaria agrícola. En cambio en las fincas labradas, la roturación periódica del suelo con los modernos y enormes arados de profundidad, destruye una y otra vez su hábitat natural.




En realidad, ¿cómo se desarrolla todo este proceso?
En las fotos que se muestran a continuación puede observarse como lo que comienza siendo una pequeña e insignificante madriguera, poco a poco se va convirtiendo en una importante vía de entrada de agua, y ésto es así para cada uno de los cientos de entradas que tiene su entramado de galerías. A partir de ahí la erosión hará el resto: las huras se irán agrandando y por ellas entrará una cantidad de agua cada vez mayor. El terreno se irá empapando y ésto hará que aumente de forma considerable la presión sobre los techos de las bodegas. Dentro de éstas, primeramente observaremos pequeños desplomes y finalmente, si no se remedia, el colapso total de sus bóvedas o cavidades.


   
   


¿Tiene solución este problema?
En principio, sí, siempre que lleguemos a tiempo. No obstante, hay muchos casos en los que, tristemente, tenemos que decir que ya no hay remedio.

La mejor forma de atajar este problema consistiría, a nuestro entender, en la compactación y la aplicación frecuente de herbicidas.

Respecto a la compactación hay que decir que ésta tiene un doble beneficio:
- Por un lado el hundimiento de las galerías de los topillos y el consiguiente sellado de las vías de entrada de agua.
- Por otro, el aumento de la dureza del terreno y con ello del grado de dificultad que tendrán estos animales a la hora de excavar nuevas madrigueras (el topo tiene patas cortas, fuertes y provistas de uñas grandes y resistentes. Sin embargo el topillo tiene patas finas y pequeñas uñas, por lo que sólo puede excavar en terrenos blandos). 

Con la aplicación frecuente de herbicida y la consecuente ausencia de hierbas y arbustos, conseguimos también otro doble objetivo:
- El topillo se queda en un espacio abierto y limpio de vegetación. Por lo tanto se convierte automáticamente en blanco de las aves rapaces. Es por ésto que va a elegir otro lugar más discreto para establecer sus colonias y no estar a merced de sus depredadores.
- Mayor facilidad para que podamos descubrir visualmente cualquier intento de excavación de nuevas madrigueras. Si éste se produjera procederíamos tratando y taponando la nueva hura.







Reportaje realizado por Gelo Santos para malillosdelosoteros.com





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